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06/02/2026

El duro momento de Alison: entre los terribles dolores de su pierna amputada y el abandono de la prepaga

La mujer había ingresado a la clínica para una ligadura de trompas, pero su salud se complicó y está viva de milagro. Terminó trasladada a Buenos Aires de urgencia y con un trasplante de corazón.
El día a día de Alison: la angustia, la depresión, los dolores, su lucha para que la prepaga le autorice los medicamentos y los estudios necesarios para seguir viviendo. Foto: gentileza.
El día a día de Alison: la angustia, la depresión, los dolores, su lucha para que la prepaga le autorice los medicamentos y los estudios necesarios para seguir viviendo. Foto: gentileza.

La historia de Alison emociona y conmueve al mismo tiempo. Por un lado, su resiliencia, su espíritu de lucha, su capacidad para adaptarse a una nueva forma de vida y asumir lo que le está pasando. Por otro, los sacudones que la ponen a prueba: los terribles dolores que sufre en su pierna amputada; las presiones de la empresa de medicina prepaga, a la que denunció por “abandono de persona”; la angustia que la llevó a una guardia de urgencias, víctima de un ataque de pánico.

 

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“Estoy cansada, cansada muy cansada de esto. Basta Swiss Medical de jugar con mi salud”, denunció en su Facebook personal. Y explicó que además de las demoras permanentes en las autorizaciones de los medicamentos y los estudios médicos, le pretenden cobrar una deuda que no reconoce.

“Hace unos días nos metimos a la aplicación y nos llevamos la sorpresa que tenemos una deuda de dos millones (de pesos). Me están cobrando diciembre y enero, cuando el acuerdo no esa ese. ¿Y los tres meses de gracia, qué pasó?”, se preguntó consternada.

Las permanentes demoras en las autorizaciones de la medicación le provocan situaciones de dolor extremo. “El 11 de enero mandé toda medicación para ser autorizada y no hubo respuestas”, reveló. Las recetas se vencieron; hay que volverlas a pedir a los médicos que la tratan en Buenos Aires y luego intentar una vez más la autorización de la empresa de medicina prepaga. “Basta, en serio. Basta. Es mi salud”, imploró Alison.

 

Ocho días después de quedar en coma y que su corazón se paralizara, Alison recibió el trasplante que le salvó la vida. Pero las complicaciones siguen. Foto: gentileza.

 

“Necesito tranquilidad; todos los meses es este drama. Hace poco terminé en la Guardia con un ataque de pánico que duró más de lo normal. Ese día había ido a SWISS medical y había tenido malas noticias de mis traslados a terapias. Que obviamente no hubo respuestas. Necesito medicación antidepresiva, tampoco autorizaron. No les deseo lo mismo porque es una pesadilla esto, es doloroso, es horrible. Pero les pido de corazón que no me compliquen más la vida. No voy a dejar de pelear por mi Justicia, no voy a rendirme pero basta de jugar conmigo”, enfatizó.

 

Una “operación sencilla” en la que casi muere

La vida de Alison dio un vuelco completo el 9 de junio del año pasado: ese día, a las 8.30 de la mañana, ingresó a la clínica San Lucas para una intervención que se suponía simple. Una atadura de trompas, para no tener más hijos. Pero durante semanas estuvo sentada al borde de la muerte: su corazón se paralizó, tuvo que ser trasladada a Buenos Aires, y estuvo en “emergencia nacional” para recibir un trasplante. Estuvo conectada durante un tiempo una máquina que podía suplir las funciones de ese órgano que había fallado. Hasta que apareció un donante.

Una consecuencia adicional a ese problema cardíaco fue la amputación de su pierna derecha, a la altura de la derecha.

Alison se fue recuperando físicamente, pero su vida no volverá a ser la misma. Para empezar, su pierna. “Me gustaba bailar, usar vestidos”, explicó para graficar la intensidad de su emoción. Y su cuerpo también sufrió transformaciones, con las heridas que revelan la operación del trasplante y las semanas de terapia intensiva.

 

El intenso dolor que la hace llorar

Una de las situaciones que más la complican es el dolor intenso en el muñón de la pierna, para el que necesita una medicación especial: pregabalina, que actúa en momentos de crisis de dolor y ataques de pánico. Pero las autorizaciones no llegaban. “Lloré de dolor”, escribió en su red social.  

“Gracias a Dios pude conseguir pregabalina; obviamente por nuestra cuenta porque ellos no se han contactado. Estoy más tranquila. Tengo para unos días hasta que solucione todo esto que ojalá sea pronto”, precisó.

Y añadió: “Gracias a todos por el apoyo, gente linda que no deja que decaiga, familia, amigos, medios de comunicación y conocidos. Esto es una lucha que me frustra, me enoja y me entristece. Pero no voy a dejar que ganen van a pagar una por una de todo lo que me hicieron”.