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20/05/2026

Científicos descubrieron un mecanismo clave que permite regenerar riñones con daños prolongados

Un estudio determinó que bloquear una proteína específica reduce las cicatrices del tejido y reactiva las células renales.

Un equipo de científicos de la Escuela de Medicina Duke-NUS en Singapur descubrió un mecanismo para regenerar riñones dañados. El hallazgo podría revolucionar el tratamiento de la enfermedad renal crónica (ERC). La investigación determinó que el bloqueo de una proteína permitiría recuperar la función del órgano ante daños prolongados.

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El avance abre un nuevo horizonte médico para una condición que suele ser progresiva. Actualmente, los tratamientos avanzados se limitan a la diálisis o al trasplante. La proteína involucrada en la comunicación celular se denomina interleucina-11 (IL-11). Estudios recientes demostraron su relación directa con el desarrollo de fibrosis en el tejido renal. La IL-11 activa mecanismos que provocan cicatrices en el órgano. Este proceso dificulta la capacidad del riñón para filtrar la sangre. También altera el equilibrio general del organismo. La activación de esta proteína bloquea el proceso natural de reparación celular del riñón.
 
Los investigadores de Duke-NUS lograron inhibir la acción de la IL-11 en modelos experimentales. La intervención médica resultó en una notable reducción de la fibrosis. Además, reactivó la capacidad de las células renales para multiplicarse. El enfoque permitió disminuir la inflamación y reducir la formación de tejido cicatricial. Los hallazgos sugieren que el tratamiento estimula la regeneración celular. La estrategia activa los mecanismos de reparación intrínsecos del órgano afectado. 
 
La enfermedad renal crónica afecta a millones de personas en todo el mundo. La patología representa un reto considerable para los sistemas de salud globales. Cualquier avance que permita recuperar la función renal genera gran expectativa entre los especialistas internacionales. El bloqueo de la IL-11 no solo previene el daño físico. También facilita la curación interna del órgano sin requerir métodos invasivos tradicionales.
 
Los autores del estudio subrayaron la necesidad de realizar ensayos clínicos en humanos. El paso es indispensable para validar la seguridad de esta estrategia terapéutica. También servirá para constatar la eficacia real del compuesto en pacientes reales. Los expertos mantienen la cautela a pesar de los resultados prometedores obtenidos en el laboratorio. La comunidad científica aguarda el inicio de las próximas fases de prueba médica.