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04/06/2026

Crimen del joven tucumano: condenaron a los asesinos y ya están en el penal de Cipolletti

Osés, Saso y Millar reconocieron su participación en el asesinato de Maximiliano Gallardo por una deuda por drogas.
Leticia Saso (izquierda), fue condenada a siete años de prisión; Federico Osés (centro), que reconoció ser el autor del disparo mortal, a 18 años. Foto: archivo.
Leticia Saso (izquierda), fue condenada a siete años de prisión; Federico Osés (centro), que reconoció ser el autor del disparo mortal, a 18 años. Foto: archivo.

Los asesinos de Maximiliano Gallardo, el joven tucumano que fue ejecutado de un balazo en la cabeza, fueron condenador a penas de prisión efectiva y ya se encuentran en el establecimiento penal de Cipolletti. Federico Osés, que reconoció haber sido el autor del disparo mortal, fue sentenciado a 18 años de cárcel; mientras que Leticia Saso y Ezequiel Millar fueron condenados como partícipes secundarios a siete años de prisión.

 

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Había un cuarto involucrado en la causa: Marcos Figueroa estaba acusado de encubrimiento agravado, ya que fue quien trasportó el cuerpo del desafortunado joven desde la vivienda donde lo ejecutaron, en el centro de Cinco Saltos, hasta una zona de muy difícil acceso, sobre la barda norte de la misma localidad. Pero no llegó a juicio: se suicidó el 20 de enero del año pasado.

El hecho ocurrió el 17 de mayo de 2024, en la vivienda ubicada en Belgrano y Salta, de Cinco Saltos. Allí vivían Saso y Millar – en ese momento eran pareja -; y Osés, primo de Saso. Los tres integraban una banda que se dedicaba al tráfico y comercialización de estupefacientes y Gallardo, un peón golondrina sin trabajo, era uno de sus clientes.

 

Millar (izquierda), fue condenado a siete años de prisión como participe secundario del crimen. Foto: archivo.

 

Según la reconstrucción que pudo hacer la fiscalía, Gallardo no pudo pagar una deuda y tampoco logró entregar algunos elementos que había comprometido. Ese día, Osés lo ejecutó de un balazo en la cabeza, en una situación en que la víctima no podía defenderse ni escapar.

 

Maximiliano Gallardo tenía 31 años; había llegado desde Tucumán buscando trabajo. Foto: archivo.

 

Luego, con la ayuda de Figueroa, trasladaron el cuerpo a un sector de la meseta, entre el Aeroclub y el Lago Pellegrini, un sector de difícil acceso, donde lo enterraron. La denuncia por la desaparición de Carrasco se hizo unos días después y su madre viajó desde Tucumán para realizar el pedido en forma personal. La investigación comenzó a marcar el domicilio de Belgrano y Salta como el último lugar donde había sido visto con vida.

Abrumado por las pruebas, Millar se quebró y terminó confesando como ocurrieron los hechos. Con ese testimonio más los indicios que se fueron acumulando, se decidió ir a juicio. Los homicidas reconocieron su grado de responsabilidad individual: Osés como el autor material del hecho; Millar y Saso como partícipes secundarios.