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VIDA

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06/06/2026

El nuevo rumbo de la hija de Abel Pintos lejos de la Argentina: dónde está instalada

Por qué la hija de Abel Pintos tomó la decisión de abandonar el país: a dónde vive y qué hace

La vida familiar de personas famosas suele ser un tema de interés mediático, y, aunque Abel Pintos, uno de los músicos más queridos de Argentina, habitualmente mantiene su vida personal alejada del ojo público, una reciente decisión de su hija Guillermina ha captado la atención. Guillermina, una joven que acaba de alcanzar la mayoría de edad, ha tomado un rumbo que la lleva lejos de su país de origen y de su famosa familia. Con apenas 18 años, dejó el suelo argentino para embarcarse en una aventura educativa y cultural en Europa, un continente que promete nutrir su espíritu artístico y académico.

Lejos de buscar el flash de las cámaras o de generarse una fama ligada al renombre de su padre adoptivo, Guillermina persigue su propio camino. La joven eligió Europa para desplegar sus alas en un viaje de autodescubrimiento personal. En este proceso, estudiar y a la vez experimentar en carne propia el arte, la arquitectura y la historia cobran protagonismo en sus días. Sus aventuras han acabado llevándola a enclaves icónicos como París, Londres y Cardiff, ciudades donde cada rincón habla el idioma del sueño europeo.

Esta decisión no se debe a ninguna situación conflictiva dentro de su ámbito familiar. Al contrario, Abel Pintos ha creado un hogar cálido lleno de afecto para Guillermina, quien es hija del primer matrimonio de su esposa, Mora Calabrese, pero fue adoptada legalmente por Abel en un gesto de amor sincero. Él, junto a su esposa y sus hijos Agustín y Rosario, sigue instalado en el corazón de la música en Argentina, mientras ve con orgullo el sendero independiente que forja su hija.

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En su andar por las callejuelas europeas, Guillermina ha cultivado una pasión por capturar lo efímero y lo constante en el arte de la fotografía. A través de publicaciones en sus propias redes, transmite atisbos de sus impresiones y experiencias magníficamente narradas en imágenes. Museos, monumentos y las pequeñas grandes escenas cotidianas enriquecen un porfolio que habla de ella más que cualquier currículum.

Guillermina no se contenta con quedarse en Europa; su curiosidad la llevó también a explorar otras latitudes. Su paso por los Estados Unidos, y concretamente por el estado de California, la vio sumergirse en iniciativas educativas que reforzaron su perspectiva global. Allá, compartió tiempo y aprendizaje con jóvenes de diversos rincones del mundo, una oportunidad ideal para entender la diversidad cultural en una escala más vasta.

Así, la hija de Abel Pintos está cimentando una etapa rica en vivencias, sin cadenas ni esquemas preconcebidos ligados a ser "la hija de". Alejada de los estruendosos escenarios del espectáculo, Guillermina es el ejemplo del joven espíritu que busca identidad propia. Mientras transita por este mundo globalizado, en su haber atesora historias, aprendizajes y, sobre todo, la esencia de lo que la mueve: el arte y la observación del mundo tal como es, libre y suyo.

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