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12/06/2026

"Era ahora o nunca": la empleada de un kiosco enfrentó a un ladrón con el palo de la persiana y evitó el robo

El hecho se registró a metros de la UNCo en Cipolletti. La trabajadora estaba cerrando la caja cuando el sospechoso intentó atacarla.
La empleada del comercio cipoleño relató que decidieron dejar el palo de madera detrás del mostrador como medida de seguridad / imagen gentileza
La empleada del comercio cipoleño relató que decidieron dejar el palo de madera detrás del mostrador como medida de seguridad / imagen gentileza

Un violento intento de robo tuvo lugar en un kiosco ubicado en la intersección de la Avenida Perón e Hipólito Yrigoyen, en las inmediaciones de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) en Cipolletti.

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El hecho ocurrió este jueves cerca de las 22:00, cuando un delincuente ingresó al comercio con claras intenciones de llevarse la recaudación. Sin embargo, se topó con la decidida reacción de la empleada de turno, quien lejos de intimidarse, agarró un palo de madera y lo persiguió hasta obligarlo a escapar con las manos vacías.

La trabajadora relató minuciosamente cómo se desencadenó el tenso episodio. Según sus palabras, en el momento en que el asaltante entró al local, ella se encontraba concentrada contando el dinero para realizar el cierre de la jornada diaria. El agresor se aproximó al mostrador, le habló para desorientarla y aprovechó ese segundo de distracción para intentar tomarla de la mano, en lo que pareció ser el movimiento inicial para arrebatarle los billetes.

"Cuando me habló, estaba medio desorientada, me quiso agarrar la mano y en ese momento me corrí" detalló la víctima en declaraciones a Canal 10. La situación se volvió todavía más peligrosa cuando el hombre, en lugar de darse a la fuga al ver frustrado su primer intento, empezó a caminar hacia el interior del local, cruzando el límite del mostrador para meterse al sector donde ella estaba parada.

Fue en ese instante límite cuando la joven tomó la determinación de defenderse. Explicó que vio que el sujeto no se quería dar por vencido y, al notar que se le venía encima, pensó que era el momento de actuar o nunca, por lo que decidió no quedarse inmóvil ante la amenaza.

El objeto que utilizó para repeler el asalto no fue producto del azar. El comercio cuenta habitualmente con un palo de madera largo que las trabajadoras usan para subir y bajar las persianas metálicas del negocio. Sin embargo, a raíz de la seguidilla de hechos delictivos en la zona, las empleadas habían tomado la decisión de dejarlo escondido pero al alcance de la mano como una medida de protección comunitaria. A una compañera ya le había pasado un hecho similar, por eso dejamos el palo cerca para poder defendernos si nos pasa algo, argumentó la joven.

Con el trozo de madera firme en sus manos, la empleada arrinconó y enfrentó al delincuente. La sorpresiva respuesta de la trabajadora descolocó por completo al asaltante: el chico se asustó más que ella y salió corriendo hacia la vereda. Una vez que el frustrado ladrón ganó la calle, la joven cerró la puerta con llave y aseguró todo el kiosco por precaución.

La empleada reconoció que sintió temor por lo que pudiera pasar, pero destacó que actuó con total convicción. Explicó que su intención no era generar una situación violenta, pero que tampoco estaba dispuesta a quedarse con las manos vacías esperando el robo. Finalmente, señaló que el delincuente llevaba un morral y que su único objetivo era el dinero en efectivo. Estaba muy empedernido en querer llevarse la plata, no quería otra cosa; tenía intenciones de sacar algo de su bolso, pero nunca llegó a exhibir nada y por suerte la historia terminó bien, concluyó.