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08/07/2026

Ingenio cipoleño contra el frío cordillerano: fabrican estufas eficientes para familias de Bariloche

El Gobierno de Río Negro las instalará y probará en el barrio Alún Ruca para evaluar su capacidad de calefacción.
Las piezas de arcilla pasan por un proceso de secado de hasta 20 días antes de ingresar al horno de cocción por 18 horas / imagen gentileza
Las piezas de arcilla pasan por un proceso de secado de hasta 20 días antes de ingresar al horno de cocción por 18 horas / imagen gentileza

La producción regional y la búsqueda de soluciones habitacionales se unieron en un proyecto que conecta los extremos de la provincia de Río Negro. En la zona rural de Cipolletti, la pyme familiar Della Miranda fabrica estufas rusas modulares de alta eficiencia que el Gobierno provincial seleccionó para probar en hogares del barrio Alún Ruca, en la ciudad de San Carlos de Bariloche.

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Esta iniciativa se enmarca dentro del Programa de Acceso Seguro a la Electricidad (PASE), una política pública que busca regularizar el servicio eléctrico en los asentamientos y barrios populares mediante alternativas que garanticen seguridad y eficiencia en la calefacción hogareña durante las bajas temperaturas.

Estas estufas rusas modulares se destacan por estar construidas íntegramente con piezas premoldeadas y materiales refractarios de producción propia. Este diseño técnico permite que la estructura absorba y acumule el calor de forma muy rápida y lo transmita de manera envolvente hacia el ambiente durante varias horas, logrando mantener la temperatura agradable durante toda la noche. Además, el sistema está pensado para optimizar el rendimiento, disminuyendo el consumo habitual de recursos, y tiene la ventaja de funcionar con cualquier tipo de leña.

Otra de las características del modelo es que incorpora un horno, lo que permite aprovechar la misma combustión de la madera para cocinar alimentos. Su formato modular fue ideado específicamente para facilitar tanto el traslado de los componentes como el posterior armado dentro de las viviendas.

El proceso de fabricación de las piezas se realiza de manera minuciosa en la planta que la empresa posee en Cipolletti. Todo comienza en el molino, donde se tritura una arcilla especial traída desde Zapala junto con el componente que le otorga el ligamento al ladrillo. Posteriormente, se le agrega aproximadamente un 10% de agua para humedecer la masa, la cual pasa a diferentes moldes donde es prensada para darle la forma final a los ladrillos y a las tejuelas. Debido a las condiciones climáticas del invierno, las piezas deben atravesar una etapa de secado que se extiende entre 15 y 20 días. Una vez que el material perdió la humedad necesaria y está listo, se introduce en el horno de la fábrica para someterse a un proceso de cocción continua que dura unas 18 horas. En una misma horneada, la pyme aprovecha para combinar la producción de ladrillos y tejuelas con artículos gastronómicos refractarios, tales como cazuelas, provoleteras y piedras para pizza. Luego del enfriamiento, el personal retira, clasifica y prepara los elementos para armar los equipos.

La historia de Della Miranda está profundamente ligada al trabajo familiar y al esfuerzo de la región. El emprendimiento nació en una chacra ubicada en el sector de Santa Elena, en Cipolletti, cuando la familia dueña de las tierras se vio en la necesidad de diversificar la actividad agrícola tradicional. A partir de allí, comenzaron con la fabricación de ladrillos comunes y, con el tiempo, expandieron su producción hacia la elaboración de materiales refractarios destinados a la construcción, la gastronomía y los sistemas de calefacción. Sus propietarios recuerdan que la consolidación del proyecto familiar se dio con fuerza a partir del año 1993, creciendo de manera sostenida gracias a la inventiva y la mano de obra propia.

De cara a la implementación en la cordillera, los integrantes de la pyme viajaron recientemente a Bariloche para brindar una capacitación presencial a los futuros usuarios, enseñándoles el método correcto para encender, utilizar y mantener las estructuras en óptimas condiciones. La prueba piloto en el barrio Alún Ruca incluirá un riguroso monitoreo y seguimiento de la experiencia por parte de los organismos provinciales. Durante los meses de invierno, se medirá de cerca el consumo eléctrico de las viviendas, la cantidad de leña utilizada, los gastos asociados y el comportamiento general de los equipos.

El objetivo final de este relevamiento estadístico será verificar los resultados reales en términos de confort habitacional, ahorro económico para las familias y la consecuente disminución en el uso de artefactos eléctricos de alto consumo, que suelen saturar las redes en las zonas vulnerables.