Emergencia hídrica: ¿habrá restricciones de agua en la temporada próxima?

Los ríos aumentaron levemente el caudal para alimentar los sistemas de riego. Hay un moderado optimismo en los especialistas de la Autoridad de Cuencas.

1 septiembre, 2026

Mari Menuco: el acueducto que sale de este embalse alimenta al 75 % de la población de Neuquén capital. Foto: archivo.
Mari Menuco: el acueducto que sale de este embalse alimenta al 75 % de la población de Neuquén capital. Foto: archivo.

Agosto fue un mes de quiebre: se consolidó el fenómeno de El Niño, ingresaron masas de aire húmedo desde el Pacífico y las precipitaciones tan esperadas permitieron ir llenando las reservas estratégicas de agua para la región. Los embalses de las grandes centrales hidroeléctricas están en buenas condiciones para garantizar el abastecimiento de agua para las poblaciones de la región.

 

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Los ríos, aguas debajo de las grandes presas, han tenido un incremento moderado en sus caudales, suficientes como para que los sistemas de riego puedan funcionar normalmente. Aunque todavía con niveles inferiores a los que establecen las normas de manejo del agua para esta época del año, lo que da una idea de la intensidad de la sequía que se ha vivido por la zona.

En julio de 2021 la Autoridad de Cuencas declaró la “emergencia hídrica” para toda la región, debido a caudales cada vez más escasos y la necesidad de priorizar el agua para el uso humano. Con sus altas y bajas, esa emergencia se mantuvo durante cinco años. En el medio, solo una temporada dio un cierto alivio (2024), y el resto se habían caracterizado por períodos de precipitaciones menores a las normales.

 

¿Neuquén sin agua?

Agosto de 2026 significó un alivio para los técnicos encargados de contabilizar el recurso. Y especialmente para los responsables de abastecer a Neuquén capital: el mayor porcentaje de la ciudad más grande la Patagonia (casi el 75 %), se surte del acueducto que atraviesa la meseta desde Mari Menuco, uno de los embalses conformados sobre el Neuquén. Pero al inicio del invierno, el nivel del lago sobresalía apenas unos centímetros de la toma y los técnicos analizaban algunas obras para extenderse más abajo. Al mismo tiempo, se decidió “secar” el curso del Neuquén debajo de San Patricio del Chañar.

Pero en las últimas semanas hubo dos picos de crecidas intensas, de corta duración, pero que aportaron 2.000 m3/seg durante varios días. Hoy, tanto el Mari Menuco como Los Barreales se encuentran en una situación de normalidad.

 

El embalse de la represa de El Chocón, una de las claves para el funcionamiento del sistema. Foto: archivo.

 

El panorama en el Limay

Los embalses sobre el río Limay tienen un panorama diferente. Y hay que leerlos de acuerdo al tamaño que tienen. Alicura, la primera represa y la más cercana a Bariloche, tiene un lago pequeño y de fácil recuperación. Pero le faltan seis metros para llegar a su máximo normal y hoy permite erogar apenas 55 m3/segund, cuando están entrando 310 m3.

Le sigue Piedra del Águila: no está mal, si se ven sus tres metros por encima del mínimo; pero muy lejos (ocho metros), del máximo normal. Los aportes del caudaloso Collon Cura de 900 m3/seg, le permiten generar con un tercio (alrededor de 300 m3), y reservar el resto. Además, hay que esperar el deshielo.

Pichi Picún Leufú es una represa un poco más pequeña: su embalse está cerca del máximo y está generando 260 m3, casi todo lo que llega.

El Chocón es la gran reserva del sistema, la del embalse más grande. Y ocurre lo mismo el que con el de Piedra: todo depende de cómo se lo mire. El optimista verá que está a cuatro metros del nivel mínimo; el pesimista, que le faltan tres metros para alcanzar el máximo.

Arroyito, un dique compensador de las fluctuaciones que pueda producir el funcionamiento de El Chocón y mucho más pequeño, tiene un panorama similar.

 

Más agua, menos demanda

El sistema energético del Comahue se ha visto favorecido también por una menor demanda desde los grandes centros urbanos. Los especialistas reconocen varias causas: no hizo tanto frío; se incorporaron más kilovatios provenientes de generación eólica y solar; pero también una menor utilización del sistema productivo.

Para lo que falta del invierno y el comienzo de la primavera, en la Autoridad de Cuencas esperan algunas lluvias adicionales y el deshielo. Estiman que con esos aportes, el complejo de embalses quedará en buenas condiciones para resistir un tiempo más. Hay que tener en cuenta que a fines de diciembre y principios de enero comienza el estiaje: históricamente no hay grandes precipitaciones en la cordillera y los aportes a los ríos disminuyen significativamente.