Mara Salto: el poema con que se despidió uno de sus hermanos

Los restos de la joven cipoleña fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense. Se encontraban en una fosa común en el campo de concentración de La Perla.

21 octubre, 2026

Un fragmento de sus restos permitió identificar a Mara Salto, la cipoleña que estudiaba Medicina en Córdoba. Tenía 20 años. Lo hallaron en una fosa común al lado del campo de concentración de La Perla. Foto: gentileza Página 12.
Un fragmento de sus restos permitió identificar a Mara Salto, la cipoleña que estudiaba Medicina en Córdoba. Tenía 20 años. Lo hallaron en una fosa común al lado del campo de concentración de La Perla. Foto: gentileza Página 12.

Mara Salto estuvo desaparecida durante 50 años: había sido secuestrada en Córdoba en julio de 1976 por un comando paramilitar. La familia supo por otros testimonios que pasó por el centro clandestino de detención y torturas de La Perla, perteneciente al III Cuerpo de Ejército. Un fragmento de sus restos, encontrado en una fosa común, permitió su identificación. Algunos hermanos viajaron a la ciudad de Córdoba para participar de la conferencia de prensa en la que el juez federal Hugo Vaca Narvaja, brindará la información oficial.

 

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La joven cipoleña formó parte una familia de largo arraigo en la ciudad: su papá, Julio Dante Salto, fue intendente de Cipolletti; su mamá, Margarita Segovia, fue una activa militante de las cruzadas solidarias de la parroquia La Sagrada Familia. Sus hermanos tuvieron distinto protagonismo durante la posterior etapa democrática: desde “Rudi”, intendente de Cipolletti; a “Beba”, legisladora provincial en Neuquén. O el más joven de todos, “Pancho”, que fue diputado nacional.

El mayor, Julio Alberto, “Bebi”, es periodista y desarrolló una extensa carrera en el diario Río Negro. Y aunque jubilado hace un tiempo, no pierde las ganas de escribir y expresarse sobre datos de la actualidad. Una faceta menos conocida es la de poeta, un aspecto que sólo sus más íntimos conocían. Hasta estos días, cuando decidió publicar en su Facebook un delicado poema dedicado a esa hermana que buscaron durante medio siglo.

 

“Mara

Ya no buscaré tu risa en la estrella más brillante.

Ni tu valiente cruzada en cánticos militantes.

En la cuesta del torito cayó tu cuerpito frágil

en cobarde despedida

de cofradías cobardes.

Has vuelto a ser esa piba

que cayó en maldita tarde y del fondo del abismo subiste para quedarte”.