Otoño Uriarte: se cumplen 20 años de su desaparición

La adolescente fue secuestrada cerca de la medianoche del 23 de octubre de 2006 en Fernández Oro.

23 octubre, 2026

Se cumplen 20 años de la desaparición de Otoño. La adolescente regresaba de una jornada intensa a la casa de su papá; pero la interceptaron en el camino. Dos décadas más tarde, no se sabe quienes la secuestraron ni quiénes la asesinaron. Foto: archivo.
Se cumplen 20 años de la desaparición de Otoño. La adolescente regresaba de una jornada intensa a la casa de su papá; pero la interceptaron en el camino. Dos décadas más tarde, no se sabe quienes la secuestraron ni quiénes la asesinaron. Foto: archivo.

Quién iba a pensar que la tragedia rondaba sobre las vidas de la familia Uriarte. Esa mañana del 23 de octubre de 2006 había comenzado con la normalidad de siempre, en una casa habitada por adolescentes. Otoño y sus hermanos desayunaron y salieron para ir al colegio. En el caso particular de la muchacha, iba a ser un día intenso: además de la jornada de estudios, se quedaría a almorzar en la casa de una amiga; luego tendría clases de informática y educación física, en el turno tarde; y entrenamiento de vóley, por la noche en el gimnasio municipal.

 

Leé también: El Superior Tribunal ratificó la absolución de los cuatro imputados por el crimen de Otoño Uriarte

 

Cuando emprendió el regreso ya eran más de las 11 de la noche. Se despidió de su novio; de su grupo de amigos, y comenzó a caminar hacia la vivienda paterna. En lo que entonces era una zona de transición entre la ciudad que empezaba a avanzar y las chacras que se resistían, en una Fernández Oro que ya no volvería a ser la misma ciudad. Pero nunca llegó. La vieron cuando caminaba por la calle Kennedy, hacia la ruta 65, pero después su rastro se pierde. La secuestraron.

Otoño tenía 16 años. Había nacido el 24 de febrero de 1990; pisciana en el horóscopo occidental; Caballo en el chino. Apasionada, alegre, vital. Así la describieron siempre sus amigas. Aquella tarde fue la última que compartieron.

Su papá, Roberto, esperó en vano la llegada de su hija. Al día siguiente, martes, fue a hacer la denuncia a la policía. Un detalle que siempre le llamó la atención pero que nunca tuvo respuesta: el radiograma de la comisaría 26 describía cómo estaba vestida su hija, aunque él mismo no lo había podido decir. Por la sencilla razón de que se había marchado antes de que los chicos se levantaran.

 

La familia de Otoño: un reclamo que nunca termina. Foto: archivo.

 

Reclamos y excusas

Pasaron los meses, la angustia siguió creciendo, las marchas fueron aumentando en cantidad reclamando siempre lo mismo: la aparición de la adolescente. El entonces subjefe de la policía, el comisario general Víctor Cufré, llegó a decir que tenían una pista que la ubicaba en Choele Choel.

 

Seguí leyendo: Cómo fueron las últimas horas de Otoño antes de su desaparición

 

Pero la cruda verdad cayó seis meses después de su desaparición: el 26 de abril de 2007, cuando había terminado la temporada de riego, un pescador encontró su cuerpito abandonado contra una reja de la usina que se encuentra sobre el canal, en El 30. O lo que quedaba de él.

 

18 años en una caja

El cadáver permaneció en una caja en la morgue judicial de Roca durante 18 años. Algo parecido a lo que ocurrió con la causa judicial. Entre diciembre de 2024 y marzo de 2025 juzgaron a Maximiliano Lagos, José Jafri, Néstor Cau y Ángel Antilaf. El tribunal de juicio los consideró culpables del secuestro seguido de muerte. El Tribunal de Impugnación anuló la sentencia en dos oportunidades, y el Tribunal Superior de Justicia cerró la causa.

A dos décadas, la familia sigue peleando para que se esclarezca el caso. Para Roberto y sus hijos, nunca se investigó bien. Nunca se avanzó en la hipótesis de la red de trata. La pesquisa original estuvo marcada por errores de todo tipo. Hasta una pericia entregada por el criminalista Enrique Prueger se “perdió” y no figura en el expediente.