Lluvias y alta humedad: advierten sobre la amenaza de hongos en los frutales del Alto Valle

Hace nueve años que no se daban las condiciones para que aparezca la “sarna del peral”, que ataca a las variedades de mayor presencia en la región.

28 octubre, 2026

Los especialistas recomiendan un monitoreo constante en el monte frutal para poder actuar ante la aparición del primer síntoma de la enfermedad. Foto: gentileza.
Los especialistas recomiendan un monitoreo constante en el monte frutal para poder actuar ante la aparición del primer síntoma de la enfermedad. Foto: gentileza.

Una primavera lluviosa y con una alta humedad relativa crean las condiciones para la reaparición de una especie de hongos que puede afectar gravemente a los frutales de la región, especialmente las peras. Así lo advirtió la profesora de Fitopatología de la Universidad Nacional del Comahue e investigadora del Conicet, Cristina Sosa. Las manchas que produce le hacen perder valor comercial.

 

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La docente explicó que desde la cosecha 2017 – 2018 no se daban condiciones similares para la reaparición de la llamada “sarna del peral”, producida por el hongo Venturia pyrina. La enfermedad afecta hojas, flores y frutos y, en las peras, provoca manchas oscuras que derivan en deformaciones, con la consecuente pérdida de calidad comercial. “El INTA emitió una alerta sanitaria advirtiendo sobre las condiciones y la necesidad de realizar controles cuidadosos del monte frutal”, explicó Sosa.

La investigadora recordó que hace nueve años “la epidemia produjo un daño muy importante” en algunas zonas, haciendo que la fruta no pudiera ser comercializada. “Es una enfermedad de alto riesgo y requiere muchos esfuerzos para tratar de que no aparezca, y si aparece, tratar de reducir su impacto”, precisó.

Las variedades más susceptibles de sufrir las consecuencias de este hongo son las que tienen mayor presencia en las chacras del Alto Valle: en primer lugar, la Williams, que es fruta “emblema” de la región. Y le siguen otras que tienen muchas hectáreas de cultivo: la Packham y la D’Anjou.

 

Esas manchas que produce la "sarna del peral" le quitan valor comercial a la fruta. Foto: gentileza.

 

En el Alto Valle, con un clima más seco, el hongo se hace presente muy esporádicamente. Diferente es lo que ocurre en el Valle Medio y en la zona del río Colorado, donde el fenómeno se repite más seguido y están más acostumbrados. “Por eso es importante realizar un monitoreo permanente. La aparición se produce entre 20 días y un mes después de las lluvias”, expresó.

Una de las hipótesis que se está estudiando en la facultad de Ciencias Agrarias para por “los mecanismos que tiene el hongo para adaptarse a nuestro clima”. Es muy probable “que esté sobreviviendo en la planta más que en el suelo o entre la hojarasca. Lo que está pasando es que los “conidios”, las esporitas que quedan en la planta, serían muy importantes como fuente de infección”.

Sosa puntualizó que ante esa posibilidad, “es importante que el monitoreo se realice no solo en la base de la planta, que es donde buscábamos antes pensando que llegaba desde la hojarasca, sino también en el cuerpo de la planta”.