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28/08/2025

Trabajadores de la Planta de Agua Pesada realizan una volanteada sobre la ruta 22

Desde el lunes tienen cortado el servicio de transporte y el 31 de octubre se vence el contrato por las tareas de mantenimiento.
Sin transporte de personal y con el único contrato de mantenimiento que vencerá el 31 de octubre. Así está la situación en la PIAP, que fuera un orgullo de la ingeniería y el plan nuclear argentino. Foto: gentileza.
Sin transporte de personal y con el único contrato de mantenimiento que vencerá el 31 de octubre. Así está la situación en la PIAP, que fuera un orgullo de la ingeniería y el plan nuclear argentino. Foto: gentileza.

Un grupo de trabajadores de la Planta de Agua Pesada están realizando una volanteada sobre la ruta nacional 22, en la zona del puente de Arroyito, para visibilizar la precariedad de su situación laboral. Permanecerán en el lugar hasta las 13, aproximadamente, durante una mañana que puede ser decisiva para el futuro de la planta industrial.

 

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Durante esta mañana está prevista la realización de una reunión entre los representantes de la provincia de Neuquén, la Comisión Nacional de Energía Atómica, y la gerencia de la ENSI, la empresa mixta que administra la PIAP. Hay expectativas por el retorno a un diálogo que se había roto hace un mes.

El delegado de ATE en la Planta, Daniel Sorasio, explicó que la empresa que realiza el transporte de personal desde y hacia Arroyito limitó drásticamente el servicio. De los 120 empleados que vienen cumpliendo funciones de mantenimiento, están pudiendo viajar unas 20 personas.

Además, el 30 de octubre se termina el último contrato vigente de mantenimiento; por lo que los trabajadores viven en una situación de incertidumbre total.

“La situación no ha cambiado en nada desde el lunes; estamos en la misma situación”, expresó Sorasio.

 

Los trabajadores de la PIAP de Arroyito están entregando volantes sobre la ruta 22 para explicar su situación. Foto: gentileza.

 

La Planta de Agua Pesada comenzó a funcionar a mediados de la década de 1980 y era un proyecto clave para el desarrollo del plan nuclear de esa época: se pensaba producir el elemento moderador de las seis centrales nucleares que iba a construir el país con uranio natural. Presiones internacionales y crisis económicas mediante, aquel plan quedó en la nada y la planta empezó a sufrir las consecuencias.

En los últimos años hubo un “revival” de la energía nuclear, sobre la base de evitar el calentamiento global y el uso de combustibles fósiles. Volvió a valorizarse el uso de agua pesada en las proyecciones energéticas internacionales. Aparecieron algunos interesados en cerrar acuerdos de provisión desde Argentina, pero no hubo avance en las negociaciones.