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03/10/2025

Cipolletti a principios del siglo XX: una tierra de bandidos, colonos y trabajadores del fin del mundo

La pequeña población que crecía al costado de la estación ferroviaria debía convivir con los famosos delincuentes que pasaron por allí. Desde Butch Cassidy y el Sundance Kid al mítico Juan Bautista Bairoletto.
Alrededor de la estación del ferrocarril se desarrollaba la vida social y económica de principios del siglo XX. Allí bajaron los famosos bandidos yankis Sundance Kid y  Butch Cassidy.
Alrededor de la estación del ferrocarril se desarrollaba la vida social y económica de principios del siglo XX. Allí bajaron los famosos bandidos yankis Sundance Kid y Butch Cassidy.

 

Cipolletti festeja su aniversario el 3 de octubre, recordando la fecha en que se firmaron los primeros boletos de compraventa de tierras alrededor de la estación ferroviaria. Apenas 45 manzanas, que hoy llamamos “casco céntrico” y que en algún momento se denominó “las cuatro avenidas”: Mengelle, Fernández Oro, Brentana y Alem.

 

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Corría el año 1903 y Manuel Fernández Oro, un militar que había participado de la guerra del Paraguay, cumplía con su deseo de dar forma a ese caserío que se formó alrededor de la estación. El ferrocarril había llegado en agosto de 1899, por una decisión estratégica del gobierno nacional. La necesidad de transportar tropas con rapidez hacia la región cordillerana, ante un hipotético conflicto con Chile.

La Confluencia fue “punta de rieles” durante tres años, así que alrededor de aquel destino comenzaron a desarrollarse unos servicios más que modestos pero necesarios: depósitos, almacén de ramos generales, pensión. Empezaban a llegar algunos colonos con la intención de aprovechar el escaso valor de la tierra y establecerse con sueños, ilusiones y familias.

También llegaban otros personajes. Y mientras algunos pensaban en el trabajoso crecimiento de canales y plantaciones, otros iban por la “vía rápida”. Como los tres yankis que bajaron en la parada Confluencia un día de mayo de 1901 y buscaron un carro que los pudiera llevar a la región cordillerana. Decían llamarse James Ryan y Harry Place, que viajaba con su esposa. El curioso trío pasó desapercibido aquellos días de confusiones mezcla de costumbres e idiomas. Querían comprar una estancia en la región de Cholila, en el oeste de la actual Chubut.

 

Los bandidos más famosos de Estados Unidos: Butch Cassidy y Sundance Kid pasaron por la estación Cipolletti en su viaje hacia Cholila. Foto: archivo.

 

En realidad, se trataba de tres de los bandidos más buscados por los agentes especiales norteamericanos: Butch Cassidy, Sundance Kid y Etha Place, quienes meses después asolarían las estancias y las poblaciones de uno y otro lado de la cordillera.

Estas tierras fronterizas y marginales no solamente atraían a los colonos sino a quienes se encontraban fuera de la ley en otras jurisdicciones. El más famoso de todos se hizo leyenda: Juan Bautista Bairoletto. O Vairoletto, como escriben otros. En los años ’70, la compañía de radioteatro de Jorge Edelman realizó una obra con la tragedia de ese hombre que supo recorrer los caminos de las ciudades del valle.

Dicen que entre 1928 y 1935 anduvo por Cipolletti. Aquí pasaba sus temporadas, planificando algún golpe. Se cortaba el pelo en una barbería de la calle Italia e Yrigoyen, y conversaba un largo rato con el “Tano” responsable del local. Pero mientras lo afeitaban y emprolijaban, tenía el revolver a mano, entre las piernas.

Por estos pagos supo tener una novia, que vivía en una casita de la calle Brentana; y solía vérselo en el almacén y pulpería que estaba “en las afueras”, parada de carros y salida de mercancías varias hacia el interior. Era el boliche que estaba ubicado en Mariano Moreno y San Luis.

 

Bairoletto, uno de los más famosos bandidos de su época, era uno de los habituales clientes de la barbería que estaba en Italia e Yrigoyen. Foto: archivo.

 

En 2001, León Gieco grabó el tema “Bandidos Rurales”. Allí describe a Bairoletto: “Bailarín sagaz, desafiante y mujeriego / Winchester en el recado, dos armas cortas también / Un cuchillo atrás y un caballo alazán / Raya al medio con pañuelo, tatuaje en la piel / Quedó fuera de la ley, quedó fuera de la ley.

Bairoletto murió en medio de un tiroteo con las fuerzas policiales, que lo fueron a buscar a su campo de General Alvear. Era el 14 de septiembre de 1941.

Pero en Cipolletti, el “pampeano” había conocido a otro célebre bandido de aquellos años. Víctor Manuel Elmez había llegado de Chile por “algunos problemitas” que tuvo con los Carabineros y rápidamente se asoció con Juan Bautista. Aquella amistad iba a quedar trunca por algunos malentendidos.

Elmez siguió su carrera delictiva, con un aura similar a la de Bairoletto: poder escapar cuando lo daban por acabado. Reaparecer en otro lugar. Reinvertarse. Hasta que la policía territoriana comprendió el truco y comenzó a moverse con más sigilo e igual rapidez. En 1932, Elmez fue capturado y trasladado al penal de Viedma. Logró fugarse, aunque le quedaban pocas alternativas. Perseguido de cerca, cayó en un enfrentamiento cerca del río Negro. Era el 31 de octubre de 1937. El “Alemán” tenía 30 años.

El escritor y académico César Fernández escribió su biografía en la novela “Elmez. Bandoleros en Patagonia”. Una historia del último de los bandoleros “románticos” de principios del siglo pasado.