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11/10/2025

LU 19: 62 años de historias, compromiso e información

Un 12 de octubre de 1963 se realizó la inauguración oficial de la radio, con un impactante show musical.
El primer edificio de la radio: durante más de 25 años estuvo en una chacra frente a la rotonda de las rutas 22 y 151. Foto: archivo.
El primer edificio de la radio: durante más de 25 años estuvo en una chacra frente a la rotonda de las rutas 22 y 151. Foto: archivo.

La radio es uno de los medios que más se ha transformado desde su irrupción, hace más de un siglo. Los cambios tecnológicos le permitieron adaptarse a las nuevas exigencias de la sociedad. Pero quienes llegan a al mundo mágico de una emisión radial lo hacen con la misma pasión de antes: la búsqueda de una voz propia de la región, las ganas de informar lo que pasa en mi lugar, el compromiso con la sociedad.

 

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El 12 de octubre de 1963, Cipolletti estaba de fiesta. Se realizaba la apertura oficial de las transmisiones de la radio del pueblo. Una sociedad conformada por vecinos de la ciudad había conseguido la autorización para comenzar a funcionar. Le pusieron “Valor”, por el acrónimo de sus integrantes. Ellos eran José Antonio Viola (empresario frutícola); el médico José Andrada; el productor Moisés Omill; el contador Ricardo Rost, y el comerciante Ignacio Lizazo.

El punto en común entre ellos era su pertenencia a la pertenencia a la comunidad de la parroquia La Sagrada Familia. Allí se idearon los primeros pasos para participar en la licitación de la radio. Hubo momentos de angustia para los socios, que ya habían hecho gran parte de la inversión pero que veían cómo se demoraba la autorización formal. El decreto del presidente José María Guido salió en julio de ese año.

Habían comprado una chacra con una vieja casona frente a la ruta 22, donde hoy está la rotonda con la ruta 151, pensando más en el precio que en las desventajas que iban a tener funcionando en ese lugar. Para empezar, porque no había teléfonos ni posibilidades de extender la red. Pero no se iban a achicar por tan poco.

Para dirigir la radio contrataron a un cipoleño, Adolfo Turrín, quien además de poeta se desempeñaba en LU5 de Neuquén, la única radio que había en 500 kilómetros a la redonda. Adolfo se encargó de contratar a los primeros locutores y periodistas para ese proyecto de emisora, comprar el equipo transmisor y empezar a insuflar la mística que debía tener.

 

El primer equipo de LU19

 

La Voz del Comahue comenzó a transmitir en el 1470 del dial, el extremo derecho del dial, espacio reservado para las emisoras de baja frecuencia. Con el tiempo se correría hasta el 690. El equipo periodístico lo integraban Ricardo Albornoz Trigal, Walter Marcialetti, José Antonio Vidutto y el “Gallego” Guillermo José Francisco Rodríguez.

En el equipo de locutores estaban Rebeca Bazán, Marilú Larribite, Jorge Fernández Garro, Roberto Morán y Roberto Marín. La técnica estuvo bajo la responsabilidad de Luis María Gil, el mítico “LMG” de las transmisiones de exteriores.

Para la fiesta inaugural, habían llegado la orquesta típica de Héctor Stamponi; el dúo folklórico de Ariel Ramírez y Jaime Torres; las cantantes Isabel de Grana (una de las voces de Francisco Canaro); y Eli Carol (boleros).

 

Eduardo Falú (derecha), canta en vivo en el estudio de la radio. En el centro, Jorge Fernández Garro, junto al director, Abraham Tomé (izq). Foto: gentileza.

 

Pero Turrín no alcanzó a escuchar la primera transmisión. Iba con su amigo, Adolfo Onofri, a buscar a algunos de los artistas que llegaban al aeropuerto de Neuquén. Un choque sobre la ruta 22 lo dejó en terapia intensiva durante varios meses.

La fiesta diseñada por el primer director resultó un éxito y la radio debutaba en la sociedad cipoleña, deseosa de tener noticias habladas en su propio color local, con lo que pasaba en ese pequeño espacio ciudadano de apenas 20.000 habitantes.

Después llegaría Abraham Tomé, que le dio una impronta más regional a la emisora: desde cambiar los equipos, habilitar una nueva planta transmisora, profesionalizar las emisiones y darle un nuevo diseño a la programación. También se mudó de frecuencia, y se ubicó para siempre en el 690 de AM.

 

La inauguración oficial de la planta transmisora, ubicada en Fernández Oro. Foto: archivo.

 

Pasaron los años, cambió la composición accionaria en varias oportunidades, se sucedieron los conflictos, y decenas de profesionales llegaron y pasaron para aportar su capacidad a una historia que sigue construyéndose.

Hoy, la radio es un medio que está buscando reinventarse, adecuarse a las nuevas formas de escucha y atención. Buscando nuevos lenguajes, sobrevivió a la aparición de la televisión, a las transmisiones vía satélite, al fenómeno de la TV por cable y acompañó el primer desarrollo de internet y los sitios “on line”. Un proceso de exploración y creatividad que nunca termina.