La mujer de Aníbal Lotocki sufrió un violento asalto y reveló qué les suplicó a los ladrones

Violento asalto a Majo Favarón, la mujer de Aníbal Lotocki: el desesperado ruego a los ladrones

6 agosto, 2026

La cotidianeidad de María José Favarón, esposa del conocido cirujano Aníbal Lotocki, se ha visto irremediablemente alterada a raíz de un impactante episodio de robo que ocurrió mientras visitaba a su cónyuge en el penal de Ezeiza. Asustada y sin recursos económicos, Favarón ha tomado la decisión de abandonar temporalmente la seguridad de su propio hogar, prefiriendo alojarse en la casa de una amiga cercana, donde intenta reconfortarse y encontrar alguna paz en medio de este tumultuoso evento.

En una emotiva entrevista con el programa televisivo Desayuno Americano, María José describió la angustiante situación a la que se enfrenta tras haber perdido todos sus ahorros a manos de unos delincuentes. Detalló cómo al regresar a su hogar, tras aquel inquietante día en Ezeiza, descubrió la escena caótica que los malhechores habían dejado a su paso: objetos personales desordenados, todos sus bienes revueltos, y sobre todo, el despojo completo de su dinero que le ha dejado en un estado de precariedad económica imprevista. "Ya no soy capaz de regresar a mi casa. El miedo ha tomado el control, y ahora ni siquiera conduzco hasta el penal por precaución... Estoy calculando los recursos minuciosamente, pues estoy vacía de dinero y debí acordar un aplazamiento para pagar mi alquiler", expresó María José con la voz quebrada por la desesperación.

El incidente se desencadenó luego de su llegada al penal, alrededor de la 1 de la tarde. La particularidad del accionar delictivo no pasó desapercibida; sus palabras trazaron el recorrido desafortunado que vivió aquel día cuando decidió estacionar su vehículo fuera del lugar: "Salí por la tarde y lo primero que vi fue mi ventana rota. Lo extraño es que, aunque había varias cosas de valor a la vista, las llaves de mi departamento fueron las que desaparecieron", relataba con consternación. Esto deja entrever una oscura posibilidad de que los que ejecutaron el robo tienen una profunda familiaridad con sus hábitos diarios. El minucioso cuidado que ha puesto en la protección de su privacidad ahora subyace en la sugerente sospecha de que podría existir un trabajo encubierto de seguimiento detrás de estos eventos sigilosos.

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Las dudas no hacen más que afianzar su creencia de que esta probabilidad podría estar fundamentada en una precaución que le comunicaron hace varios meses. De acuerdo a su revelación, durante una de sus visitas previas a Aníbal Lotocki, una advertencia había sido susurrada a ella entre las sombras bajo el terreno denso de seguridad del penal: "Alguien se me acercó. Me dijeron que tenga mucha precaución, pues se había susurrado que podrían estar siguiéndome con la intención de secuestrarme. A raíz de esto, tomé diversas medidas; utilicé un coche prestado y modificaron mis trayectos; incluso tuve personas de civil protegiéndome, aunque el estado de alarma disminuyó inadvertidamente con el tiempo", explicó.

Este cambio radical a un estado de vigilancia excesiva ha generado un foco de precaución tanto para ella como para el sistema de seguridad, que ahora busca descifrar las grabaciones de las cámaras de seguridad cercanas en su intento de reconstruir el camino furtivo que han tomado los criminales. El fenómeno se despliega intensamente delante de nuestras miradas, no solo exponiendo sus angustias personales, sino inevitablemente reflejando un espejo sombrío y preocupante sobre la realidad palpable con la que muchos se enfrentan en un contexto social que continuamente parece consumirnos.

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